El Mundial 2026 logró lo que nadie más en México, la neutralización de la polarización social.
Así lo aseguró Hugo Luis Sánchez, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM.
De acuerdo con el catedrático, desde el inicio de la Copa del Mundo se anuló la disputa entre distintas tendencias ideológicas y políticas, así como la “guerra” entre la clase media alta y el sector popular.
En estos partidos de futbol se han hermanado, hubo fraternidad de clases sociales. Entonces, sí, es un fenómeno de entretenimiento, de cultura de masas, pero también un termómetro social que ha alcanzado identidad y unidad nacional”, consideró Sánchez.
Sin embargo, el doctor en Ciencia Política aclaró que la pacificación es temporal, mientras duren los triunfos de la Selección Mexicana de futbol.
Advierte que si disminuye el éxito y empiezan las derrotas se verá el efecto contrario.
Cuando el equipo fracasa o pierde, la gran masa de afición también sale a las calles, pero no a festejar, sino a reclamar, enardecida. Ese enojo social lo traduce en violencia, tanto vandálica como en los famosos gritos homofóbicos”, anticipó.
Hugo Luis Sánchez también expuso que este Mundial 2026 sirvió como plataforma para las madres buscadoras, para visibilizar la crisis de desaparecidos y difundir sus demandas, tal y como ocurrió en 1970 con los estudiantes por la “noche de Tlatelolco” de 1968.
Con información de López-Dóriga Digital
Información tomada de López Dóriga Digital
